Querer, pero no poder
Ahora no parece el momento, no es el lugar, ni siquiera el tiempo adecuado, pero es hora de celebraciones, de agasajos con brindis imposibles, tenemos que decantarnos, aunque con lo que tenemos parece improbable.
Ahora no parece el momento, no es el lugar, ni siquiera el tiempo adecuado, pero es hora de celebraciones, de agasajos con brindis imposibles, tenemos que decantarnos, aunque con lo que tenemos parece improbable.
Al igual que las abejas trabajan formando una colectividad para subsistir, los artesanos debemos formar también una colectividad para defender nuestro profesión y nuestra subsistencia.
Cuando de mis manos nacen las cestas, me siento cercano a la gente. próximo a sus necesidades y a sus deseos, soy uno más.
Esta alboka, tienen los elementos posibles para hacerla sonar pero no se la puede agarrar por ningún lado ya que el yugo de madera no tienen los agujeros propios para ello.
Cuando llega el momento de jugar, nada ni nadie puede impedir que los niños jueguen, ni siquiera una pelota con pinchos y una pala sin parte interior. De la misma forma que ni unas instituciones desinteresadas, ni una consideración social inexistente, ni unos artesanos sin capacidad de adaptación a los tiempos actuales, pueden evitar que la artesanía siga viva, y continué luchando día a día por jugar en estos tiempos.
LA VIDA: Dura y tenaz como el hierro.
La guadaña, en vez de tener un mango corriente está colocada en una tabla de madera y aunque tienen agarradera para las manos la guadaña no puede cumplir su función.
Saturada, completa, llena, ya no hay espacio para más. No necesitamos jarras, no necesitamos madera, no necesitamos olivo, no necesitamos artesanos.
La agenda tradicional, la que se hace con anotaciones manuales, parece que tiende a desaparecer y a pasar a la historia.
Es ansia. Ansia es lo tuyo.
La artesanía es una de las raíces de nuestra cultura, a través de ella florece nuestro pueblo.
Belleza, sinceridad, tesón, paciencia, virtudes sencillas y un buen trabajo terminado. Una pelota cuadrada, la realidad del buen hacer de unas manos firmes que solo quieren mostrar su oficio.
No hay tregua, el trabajo debe continuar, producir, producir, producir eso es lo único que importa.
Hoy no he podido calzarme, y no puedo andar, no puedo ir a ningún sitio.
Respeto para la madre tierra, sus bosques...
Al hacer ésta pieza hemos optado por el color negro y el blanco.
El vació nos rodea y nos aísla, nos recuerda lugares a los que vamos y sobre todo de los que venimos, perpetua esencias que creímos conocer y sobre todo nos da respuestas.
Golpeando, luchando, llamando, con esfuerzo, con tesón, sin descanso,
Por fin he encontrado la formula magistral, la solución a todos mis problemas, el ideal que todo artesano ha estado siempre buscando.
-Harrapatuak- ( Pendientes soldados al expositor)